Con la ambición de cambiar las relaciones entre estudiantes y startups nació Workkola, una plataforma que permite a los estudiantes de grado y posgrado trabajar el Talent Branding, es decir, “su marca personal para desarrollar y destacar sus habilidades hard y soft en base al desarrollo de pequeños retos sobre las startups más innovadoras” explica Álvaro Mancilla, CEO y Co-Founder de esta plataforma.

Workkola ofrece a los estudiantes la posibilidad de resolver mini-retos online de startups para mejorar sus habilidades y acceder a ofertas de trabajo exclusivas.

Todo empezó cuando tres de los cuatro fundadores tuvieron que realizar un plan de comunicación de una empresa real como trabajo de clase. Al obtener muy buena nota, decidieron darle salida a las horas de trabajo y ofrecérselo a la empresa. Al recibir respuesta y  feedback por parte de esta, se dieron cuenta de que podía ser una buena forma de acceder al mercado laboral para los recién graduados.

Álvaro, además, al acabar sus estudios reflexionó sobre su propia experiencia laboral: “No pasé ni a la fase de entrevista de ninguna de las más de 40 grandes empresas a las que apliqué. No tenía experiencia en el área en la que estaba estudiando (lógicamente) y al haber estudiado en una universidad sin demasiado nombre, no me llamaron ni una sola vez”.

 

 

Se dio cuenta de que su carta de presentación y lo que decían sus títulos en su currículum, era totalmente ineficiente y no mostraba lo que era capaz de aportar. Esta falta de interés por parte de las empresas no le paró los pies, por el contrario cogió las riendas de la situación y comenzó a marcar su propio camino. “Decidí ponerle solución y hacer de eso mi motivación, mi vida y mi profesión, cuenta Mancilla.

Así surgió Workkola en 2015, persiguiendo el objetivo de ayudar a los estudiantes a conseguir oportunidades que, de otra forma, serían impensables. Gracias a la juventud del equipo y a la gran motivación que comparten, se sienten muy sensibilizados con los estudiantes y sus problemáticas.

Hace unos meses decidieron que la plataforma funcionaría en base a retos. Y, ¿qué son los retos? “Son pequeños proyectos propuestos por startups en torno a problemas y habilidades específicos. Los estudiantes, con las competencias adecuadas al proyecto, se apuntan al reto”, detalla Mancilla.

 

Trabajo duro pero emocionante

 

En 2015 Antonio Miguel Negrillo, Álvaro Mancilla, Ignacio León y Jesús Cautivo Chacón, fundadores de Workkola, ganaron el premio YUZZ Málaga (ahora Explorer) y se hicieron con una plaza para viajar a Silicon Valley. En junio de ese mismo año, empezaron a hacer un piloto con una clase de Harvard y un grupo de startups internacionales, y hasta diciembre estuvieron desarrollando la plataforma. Desde entonces no ha parado de crecer: ya son 20.000 estudiantes en la comunidad y unas 1.700 startups, que no hacen más que afianzar el éxito del equipo.

Pero no todo son rosas. “Los dos años y medio de actividad de Workkola han sido duros pero muy emocionantes y satisfactorios. Hemos pasado por muchas fases y la idea ha evolucionado muchísimo desde que empezamos”, comenta Álvaro Mancilla. Y es que el trabajo duro se ha visto recompensado por todos los logros que han conseguido, por ejemplo, ver crecer su comunidad más de un 300% en este último año, lo que les da alas para seguir avanzando e innovando.

Mancilla, haciendo gala de su optimismo, quita dramatismo a la palabra ‘problemas’ y prefiere llamar ‘obstáculos’ a las piedras que han ido apareciendo en el camino. “Nos hemos encontrado principalmente con el desafío inicial de crear la comunidad e ir evangelizando a los usuarios: esa actividad conlleva una implicación importante de recursos y tiempo”, señala. Otro de los ‘obstáculos’ al que están haciendo frente es ir adaptando la plataforma a las exigencias del mercado, algo que logran gracias a su afán de mejora constante.

En 2015 los fundadores de Workkola ganaron el premio YUZZ Málaga (ahora Explorer) y se hicieron con una plaza para viajar a Silicon Valley. Ese mismo año, realizaron un piloto con estudiantes de Harvard y un grupo de startups internacionales en Boston. Desde entonces no han parado: ya son más de 20.000 estudiantes y 1.700 startups en la comunidad Workkola.

A pesar de las dificultades con las que se han ido encontrando, nunca tiraron la toalla, ya que son conscientes de que “la vida de las startups es una montaña rusa” y saben que aunque vivirán otros momentos difíciles, disponen de las suficientes ganas de seguir y de luchar para seguir avanzando, y salir de nuevo adelante.

 

Blockchain para validar talentos

 

Este “afán de mejora constante” con el que Álvaro y su equipo se sienten tan identificados, les ha llevado a desarrollar Skyllz, la evolución tecnológica de Workkola, que usa blockchain para la validación, registro y seguimiento de las habilidades personales de los usuarios.

Se trata de una plataforma tokenizada que están desarrollando en Estados Unidos. Esta nueva tecnología permite crear un protocolo de validación de los talentos más destacados por parte de expertos imparciales y de forma anónima. “Nuestro objetivo es crear un ecosistema en el que los usuarios se puedan construir y desarrollar su reputación en base a habilidades a través de sus aplicaciones favoritas para reemplazar definitivamente el CV”, explica Álvaro.

Acaban de recibir una ronda de capital semilla de 250.000 euros gracias a la aceleradora StartupBootcamp, con los que van a poder implementar nuevas herramientas en la plataforma, invertir en crecimiento (tanto de comunidad como de equipo) y “apretar el acelerador” para poder estar más cerca de cumplir la misión que tanto tiempo llevan persiguiendo: revolucionar la industria del talento aportando una solución sólida y potente para trabajar el Talent Branding.

Cuando preguntamos a Álvaro por el futuro y los objetivos que pretende conseguir en los próximos años, sigue poniendo la mirada lejos, más allá del horizonte. Su visión es avanzar a pasos agigantados a nivel técnico y social. También apuesta por continuar caminando en el uso de la DLT (Distributed Ledger Technology), la tokenización y la expansión internacional.

Sus miras, al igual que su potencial, no tienen límites. Su prioridad es ser parte del cambio que se está produciendo a nivel global: “El mundo va a cambiar mucho en los próximos años y queremos ser motor de cambio en nuestra área”. Que así sea.

 

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