No solo alguien con la billetera de Elon Musk, Jeff Bezos o Richard Brandson puede pensar en hacer negocios en el espacio. En esta nueva era de exploración del cosmos, los negocios de innovación que apuntan más allá de la Tierra se han puesto de moda.

Las startups relacionadas con la tecnología espacial tienen un lugar en el ecosistema y cuentan con el respaldo de inversores, e incluso con sus propios programas de incubación.

Lejos de la Guerra Fría, el contexto es el de una carrera espacial en la que no solo participan países sino también empresarios, con ambiciones alineadas con las posibilidades de la tecnología actual.

Los más acaudalados han llevado su lógica de negocios más allá de la Tierra y han convertido el espacio en una órbita comercial.

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3,2,1… ¡Despegue!

La primera imagen de un agujero negro, fotos de la cara oculta de la Luna, un “maremoto” en Marte… En los últimos meses, varias incógnitas sobre el espacio han sido reveladas.

Mientras tanto, la conquista del vasto espacio exterior suma participantes. Entre otras iniciativas privadas avanzan la de Musk, que con SpaceX quiere enviar humanos a Marte en pocos años; y la de Bezos, cuya compañía Blue Origin presentó recientemente una nave espacial autónoma para aterrizar en la Luna.

En los últimos cuatro años, según el fondo de Venture Capital Space Angels, el sector atrajo un promedio de 3.500 millones de dólares al año (unos 3.122 millones de euros). Y el pronóstico indica que la tendencia seguirá en expansión, con inversores conscientes del horizonte a largo plazo. (Aunque nadie subestima el ritmo de la evolución).

 

Una plataforma para el lanzamiento al espacio

Antes de contarte distintos casos de negocios espaciales exitosos, nos detendremos en un programa que da cuenta del movimiento en el sector, siempre hambriento de innovación.

En febrero, las aceleradoras Techstars y Starbust (del sector aeroespacial), junto a la NASA, la Fuerza Aérea de Estados Unidos, tres empresas privadas y la subsidiaria aeroespacial israelí en Norte América (IAI), lanzaron un programa de aceleración para emprendimientos de tecnología espacial.

La convocatoria describe un momento ideal: la unión de un conjunto de avances -como los cohetes reusables, impresión 3D, nuevos materiales y satélites miniatura- con novedosos modelos de negocios, dice, ha creado “oportunidades sin precedentes” para los emprendedores.

Podrías pensar que el programa que comenzará en julio está pensado para astronautas o algo similar. No es así: el campo de la tecnología espacial también admite y requiere firmas de Inteligencia Artificial, sistemas autónomos, drones, navegación terrestre o big data, por citar algunos ejemplos. Y esto, ten en cuenta, vale más allá de este programa.

Un informe del Bank of America Merril Lynch prevé que la industria espacial pasará de mover US$ 339.000 millones en la actualidad, a US$ 2,2 billones en poco más de 25 años. ¿Demasiados números? Pues, piensa que cada cifra puede representar más puertas abiertas.

Una más antes de los ejemplos: en otra iniciativa para engrosar este mercado, la NASA mantiene desde 2015 un programa de transferencia tecnológica, en el que habilita patentes para el desarrollo de productos comerciales a pequeñas empresas en Estados Unidos.

 

Nanosatélites: revolución espacial en marcha 

Si no crees que el espacio está abierto para ti, presta atención a estas historias.

La primera empieza por el final. Satellogic tiene 170 empleados en Argentina, España (donde abrió en 2018 su sede europea), Estados Unidos, China, Israel e Uruguay.

Nacida en Buenos Aires en 2011, ha recibido unos US$ 80 millones de inversión, entre otros del gigante chino Tencent, y espera que su constelación de pequeños satélites llegue pronto a 300.

Sus microsatélites de menos de un metro de altura, mil veces más baratos y más fáciles de construir que los grandes ejemplares, buscan alcanzar la mejor resolución a un metro, con la capacidad, por ejemplo, de controlar la madurez de cultivos.

El objetivo de la firma fundada por Emiliano Kargieman es “mapear”, juntar información, de lo que ocurre en el planeta, para tomar decisiones. Por ejemplo, afrontar desafíos como la provisión de alimentos para los nueve millones de personas que habitarán el planeta en los próximos decenios. O cubrir las necesidades energéticas sin agotar los recursos para futuras generaciones.

Satellogic propone entender cómo está cambiando el mundo para responder esas preguntas en base a datos. Actualmente, ofrece servicios relacionados con medioambiente, agricultura, energía y seguros, entre otros.

No es la única en este terreno. La startup española Karten Space, ganadora del programa Explorer – Jóvenes con Ideas (antiguo Yuzz) en 2015, se dedica igualmente a la geo-inteligencia para negocios y nanosatélites. El trabajo sobre imágenes de satélites (cuya propia constelación está en desarrollo) se combina con teledetección, deep learning y técnicas de la inteligencia artificial para obtener datos que contribuyan a la gestión de negocios.

Entre otros detalles, una particularidad de los “small sats” de Karten Space es que su estructura está fabricada a través de impresión 3D.

 

Antenas impresas en 3D, apps y más

En la nueva era espacial, los desafíos surgen de combinar ingenio con tecnologías existentes y avances. Tal es el caso de Made In Space, que comenzó en 2010 en Mountain View, y se convirtió en la empresa detrás de la impresión 3D en la estación espacial internacional.

“En la historia de la exploración espacial, todo lo que se había mandado era a través de un cohete. Made In Space decidió cambiar eso”, dijo el fundador de Man In Space, Jason Dunn, en una entrevista televisiva.

Junto a un equipo emprendedor de especialistas en impresión 3D y en colaboración con la NASA, dio vida a “Archinaut”: un sistema capaz de fabricar y ensamblar objetos en el espacio para superar las limitaciones impuestas por la logística y crear servicios sin precedentes.

La compañía trabaja ahora en potenciar esa tecnología robótica para que sea capaz de construir cosas de gran escala en el ámbito espacial, con varias pruebas ya superadas.

 

Paseo por la galaxia, en el móvil y en la escuela

Las innovaciones relacionadas con el espacio también están dirigidas a los usuarios. Mira estos ejemplos:

  • Un telescopio que rompe estereotipos

 

En mayo de 2018, Stellina, un telescopio inteligente de la joven empresa Vaonis fue lanzado en las tiendas de diseño del MoMA de Nueva York, a unos US$ 3.000 (alrededor de 2.670 euros).

El emprendimiento comenzó en Montpellier en 2016, por iniciativa de Cyril Dupuy, un joven francés que apostó a masificar el acceso a la astronomía. Se trata de un instrumento de alta tecnología que permite seleccionar cualquier constelación y verla a través de un dispositivo, como una tablet o un smartphone.

 

  • Apps o atlas del cielo

Una de las aplicaciones relacionadas con el espacio más descargadas en las tiendas virtuales es Sky Walk, de Vito Technologies.

Esta compañía desarrolladora de apps tiene sus raíces en Siberia, donde en la década de 1950 Rusia creó un centro de investigación científico y nuclear.

El precedente fue Solar Walk, un “recorrido” en 3D por los planetas del Sistema Solar repleto de información.

Luego, Star Walk, y su segunda versión, brillaron entre las de su tipo. Con realidad aumentada, aportan precisión sobre las constelaciones con entretenimiento educativo que, tras años de su lanzamiento, sigue atrapando al público.

 

 

  • Del pupitre al espacio

La iniciativa de Because Learning sobre el espacio tiene los pies en la Tierra. Consiste en una plataforma abierta para estudiantes que les permite, con hardware y un software, tener experiencias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. La más osada es el programa espacial “Ardusat”, mediante el cual los estudiantes acceden a experimentar con satélites y con ellos recolectar datos reales del espacio.

Está claro que los “Moon shots” han pasado de ser una expresión a ser casi literales. ¿Cuál es el tuyo?

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