Los 5 meses de formación, creatividad y networking que consiguió Massimo Angelini, co-fundador de Maichinery, al apuntarse al programa Explorer con su idea de negocio, culminaron en que su proyecto fuera el ganador de su centro y obtuviera por ello un viaje de una semana a San Francisco (California) junto a otros 52 jóvenes ganadores del resto de Explorer Spaces (en España, Argentina y Portugal).

Como él dice, lejos de transmitir “verdades absolutas del mundo del emprendimiento”, Massimo nos transmite algunos consejos para emprendedores, lecciones que se llevó de su visita, plagada de workshops y encuentros con inversores y expertos de Silicon Valley, la cuna mundial de la innovación y las startups. ¿Quieres saber lo que descubrió?

Me gustaría advertir que más que un artículo, este post es mi «carta de opinión», y es que mi intención no es transmitir verdades absolutas del mundo del emprendimiento, sino algunos consejos interesantes que conseguí sintetizar a través de la visita a San Francisco, como finalista del programa Explorer, después de haber asistido a las charlas realizadas por inversores, emprendedores y académicos pertenecientes al ecosistema del valle de silicio (Silicon Valley para los más mainstreams).

 

Universidad de la vida: cómo montar una startup 101

¿Aún no has visto la película basada en Facebook, “La red social”? En ella se ve a un joven Mark Zuckerberg (Sáquerberg para los amigos) y a su socio (de cuyo nombre no quiero acordarme), tener una idea, o al menos replicarla, ponerse manos a la obra día y noche, noche y día, y… ¡PUM!

Cuando menos te lo esperas, estás ante el senado de los Estados Unidos, intentando justificar cómo te han robado tantos datos personales de los usuarios y, sobre todo, cómo puedes irte a dormir tranquilo (yo, desde luego, no lo entiendo).

 

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Pero lo cierto es que conseguir impacto no es algo sencillo; no basta con tener una idea y dejarse los ojos frente al ordenador programando lo que será la próxima aplicación que revolucionará el mercado.

Según Peter Thiel, en su libro “From zero to one”, la mayoría de los negocios no crean algo nuevo, sino que buscan mejorar algo existente, como lo que hace la ciencia con la investigación: muy pocos inventan la rueda. Así, crear algo nuevo es lo que nos llevaría de la nada a la unidad, mientras que a mejorar lo existente él lo llama pasar de 1 a n. Parece evidente, pero el camino para conseguirlo no tanto; por ello, el autor sugiere que el secreto puede residir en dos conceptos: el de crear un monopolio y el blitzscaling.

Como pasos para crear un monopolio, menciona:

  • Primero, dar una respuesta contraria a lo que diría la mayoría sobre algo que sabemos que cambiará en el futuro próximo. ¿A quién se le hubiera ocurrido alojar a extraños en su casa como hacemos hoy en día con AirBnB?
  • Después, dominar un nicho muy específico, para luego expandirnos, como hizo Jeff Bezos, que empezó por libros y ahora no hay nada que no venda.
  • Por último, crear un monopolio: no basta solo con innovar con tu producto o modelo de negocio, sino impedir que los competidores entren en tu marca (Apple), tu tecnología (Google), tu red de usuarios (Facebook) o tu escalabilidad (Amazon).

Por otro lado, tenemos el blitzscaling, un concepto creado por Reid Hoffman (a él no lo conocéis ¿eh?, fundador de LinkedIn) y Chris Yeh, donde resaltan la importancia de la velocidad sobre la eficiencia. Los autores sugieren que es muy importante para las startups aprender lo antes posible a escalar su modelo y que, por lo tanto, deben lanzar cuanto antes su producto para poder iterar velozmente sobre él realizando las mejoras pertinentes que señala el mercado y detectando qué puntos del modelo, tanto económicos como tecnológicos, son más débiles y requieren más atención, ignorando los que realmente no aportan suficiente valor e incluso dejando que vayan mal si es necesario.

Es decir, según ellos, todo lo que no sea que tu producto entre en el mercado y seas capaz de asegurar que tienes todo lo necesario para llegar a todo el planeta a la vez, no es relevante y no merece tu atención.

También cabe mencionar que en blitzscaling se hace especial hincapié en cómo una startup pasa por distintas fases antes de llegar a ser unicornio y cómo en cada una de ellas existen recursos y tareas clave que permiten avanzar hacia el siguiente estadio, redistribuyendo la importancia sobre las áreas de negocio y, con ello, el foco de nuestros actos.

Hay un listado público de vídeos de clases en Stanford que puedes visitar para aprender más.

 

Código 996: hay un chino debajo de tu cama

Si cierras los ojos y escuchas atentamente, oirás el teclear de su ordenador, cómo miles de lápices rasgan hojas de papel diseñando el plan perfecto para acabar contigo, que eres su competencia. Y es que, querido lector emprendedor, el internet, los aviones y todos aquellos factores que han hecho posible que conocieras a Ivanka de Moscú o a Alessandro de Venecia, también hacen posible que los chinos entren a competir en tu nicho de mercado.

Esto significa que aumenta cuantitativamente el número de competidores (no olvides que casi 2 de cada 7 personas en el mundo vive en China). Además, por alguna razón que desconozco, esta gente no conoce la siesta, ellos siguen el modelo 996: entran a las 9 am, salen a las 9 pm y lo hacen, mínimo, 6 días a la semana. Pocas son las opciones que nos dejan los reyes del bazar, así que nos tocará trabajar un poco más duro, pero, sobre todo, de forma mucho más inteligente, si queremos ganarles el pulso en un mundo globalizado.

 

Lecciones emprendedoras China

 

Inteligencia emocional: bases para convencer

Sé que te acuerdas de cuando tenías 5 añitos y tus padres te querían colar la verdura para cenar. Tú te negabas, claro, algo dentro de ti te decía que eso era veneno, no podía ser bueno para tu estómago si no lo era para tu paladar. En ese punto, comenzaba la negociación paterno-filial, donde la primera propuesta era “O te lo comes, o te castigo”. Por algún motivo que desconozco, a esa edad pocas cosas nos dan miedo, así que tú te plantas y detienes la negociación. Entonces, tras varios intentos fallidos de tu madre, llega quizás tu otro progenitor y te ofrece una recompensa “venga, que si te lo comes te doy chocolate después”. Normalmente, tampoco se consigue nada, y tú con 5 años acabas cenando solamente chocolate.

Para convencer, bien sea a un inversor o a un potencial cliente, debemos aprovechar un poquito el miedo y la avaricia que hay en las personas: darles a entender que con nosotros podrían ganar mucho más, por ejemplo consiguiendo méritos dentro de una organización, así como que de lo contrario se podrían estar perdiendo posiciones a pasos agigantados respecto a la competencia o estar cometiendo una negligencia.

¡Cuidado! Hay que usarlo de forma muy sutil y saber encajarlo, aquí depende todo de la dialéctica que tengáis.

 

Maichinery lecciones emprendedoras

 

Foco, mucho foco

Volviendo al blitzscaling, cabe resaltar el tema del foco. Es muy importante que una vez tengamos definida nuestra vertical (compuesta por el nicho de mercado y producto específico) tengamos muy definido y acotado el conjunto de tareas claves para desarrollarla, obviando aquellas que no tengan valor; así como las actividades que permitirán asentar el modelo.

A lo largo del camino nos encontraremos con cosas que parecen ser importantes pero que no lo son, y que una vez analizadas nos parecerán tan evidentes como que el foco no es una foca macho.

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China: tampoco iba a ser todo malo

Aparte de los rollitos primavera y el arroz tres delicias, los chinos tienen otra cosa buena: la industria del país. Son personas extremadamente trabajadoras y han sido capaces de poner el “made in China” en todos lados. Eso significa que hay individuos con gran riqueza dentro del país, con lo cual existe mucha inversión, sobretodo para startups del sector industrial, las cuales suelen tener valoraciones por encima del mercado americano o europeo. Ahora bien, si piensas entrar en su ecosistema emprendedor, ten presente que hay control de divisas y que los inversores del país exigirán que trabajes desde allí.

 

Growth hacking: ingeniería social

Mucho se está hablando hoy en día del término, como si fuera el nuevo recetario oculto del equipo de marketing, pero nada más lejos de la realidad. Hasta donde un humilde servidor pudo entender, el growth hacking es un estilo de vida, como Viceroy, ya que se trata de conseguir captar y mantener clientes utilizando la menor cantidad de recursos posibles, y se lleva haciendo mucho tiempo, aunque no de forma consciente.

El growth hacking consiste en hacer marketing buscando ser creativo y aprovechar al máximo los comportamientos sociales (grupales e individuales). Por ponerte un par de ejemplos:

  • AirBnB creó un bot para publicar los pisos que se alquilaban en Craiglist (una especie de milanuncios.com) en su plataforma y viceversa. ¿Por qué? Pues porque el segundo tenía muchísima tracción por aquel entonces y eso le generó mucha visibilidad.
  • Marcelo Guital, emprendedor chileno, se quiso meter en el mundo de la venta de agua. ¿Cómo dio a conocer su producto? Empezó a colocar botellas vacías en papeleras estratégicas y que de alguna forma en que fueran visibles para los viandantes, de tal manera que la gente asociara la marca con algo altamente consumido. Genial, ¿no?
  • Un equipo que diseñaba una app para pedir la comida en los restaurantes desde los smartphones personales, se hacía pasar por clientes y pedían la comida por su plataforma generándoles la necesidad a los dueños de integrarse cuanto antes en la app.

Ejemplos hay varios, pero el concepto es el mismo.

He aprendido muchas más cosas en el viaje, pero estas fueron las que a mí me llamaron más la atención. El resto de lecciones y la experiencia las tendrás que descubrir tú participando en el programa Explorer.

 

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