Lo escuchamos una y otra vez: un emprendedor sin resiliencia no podría definirse como tal. La resiliencia es la capacidad humana para adaptarse positivamente a las situaciones adversas.

Pues en días en que la inesperada pandemia de coronavirus nos ha obligado a parar, es tiempo de sacar ese rasgo a relucir y fortalecerlo.

¿Cómo atravesar esta crisis? Eso sin dudas es lo más urgente. Pero también nos proponemos pensar en cómo capitalizar esta experiencia, para dejarla atrás con más herramientas que, aún sin saber qué espera del otro lado, de seguro necesitarás en tu camino emprendedor.

Evitar la parálisis

 

Incluso en medio de la incertidumbre, la parálisis es la postura más perjudicial para tu negocio, sin importar cuál sea.

Incluso en medio de la incertidumbre, aseguran especialistas consultados por StartPoint, la parálisis es la postura más perjudicial para tu negocio, sin importar cuál sea. Y aun sabiendo que las nuevas empresas tienen múltiples fragilidades que el presente deja al descubierto, puedes anotar (y potenciar) un aspecto a tu favor: “En estos casos, son los emprendedores los que tienen que estar más preparados para cambiar rápido; a las grandes empresas, eso les cuesta más”, dice Juan Carlos Fernández Incera, fundador de firmas tecnológicas y coordinador del programa Explorer de la Universidad Complutense de Madrid.

Recuerda la comparación tan repetida de las lanchas contra los transatlánticos, o de las gacelas y los elefantes.

Pero cuidado: no se trata de correr en cualquier dirección; tanto acción como inacción tienen matices. Leandro Fernández Macho, conferenciante, coach y formador especializado en gestión del cambio, relativiza ambas actitudes: las acciones no pueden ser irreflexivas, guiadas por el miedo y sin perspectiva de mediano y largo plazo; y el freno puede ser válido en tanto sea una elección estratégica.

Tendrás que hacer malabares con varios aspectos para pasar y aprender de la crisis: liderazgo, comunicación, relación con inversores y creatividad. Demos un vistazo a estos puntos.

Reconvertirse o replegarse para seguir

 

Fernández Macho distingue dos tipos de emprendimientos con diversas posibilidades en este presente. Por un lado, están “quienes puedan pivotar y encontrar un nicho de oportunidad detrás de esta situación, y con algún ajuste o reconversión, aprovechar el trabajo o la tecnología que tengan, para contribuir con algo que la sociedad demande ahora mismo”.

Es el caso de los creadores de la aplicación GoPick, que normalmente funciona como canal para órdenes de comida y bebida en eventos masivos. Estos participantes del programa Explorer han puesto su tecnología a disposición de restaurantes y bares con el fin de que los clientes puedan hacer pedidos desde su confinamiento. Además, han lanzado cupones de venta anticipada para consumir pasada la pandemia, con la idea de que los clientes contribuyan a un anticipo de caja que permita a los negocios pasar el mal momento.

Aunque sin lucro, Miguel San Antonio, CEO y fundador de GoPick, destaca los beneficios de la iniciativa: “Nos ha venido bien porque nos hemos reinventado un poco, modificando algunas cosas. Por ejemplo, invertimos un poco en desarrollo y añadimos funcionalidades a la aplicación, como el servicio de delivery, que dejaremos porque la gente está respondiendo bien”.

San Antonio subraya además la respuesta creativa del equipo a la distancia, y la demostrada compatibilidad del servicio con la gastronomía tradicional, pese a estar desde su gestación orientado al consumo en otros entornos.

Por otro lado, continúa Fernández Macho, están los que no pueden hacer transformaciones a corto plazo que concuerden con necesidades de este presente, y su actividad queda interrumpida.

Estos son quienes “deberán moverse en la economía de subsistencia, y eso incluye decisiones difíciles en el corto plazo para aumentar las posibilidades de que su proyecto tenga viabilidad en el medio y en el largo”, advierte. Por ejemplo, menciona la aplicación de legislación laboral, como los Expedientes de Regulación Temporal del Empleo (conocidos como ERTES), parte de una “política de resistencia para el bienestar de todos, que permita mantener el proyecto y salir con fuerza cuando acabe esta situación”.

Movilidad, caja y contratos para subsistir

 

En otro sentido, abordar la nueva realidad será más sencillo para las startups si en el pasado se han tenido en cuenta algunos puntos destacados por Fernández Incera, que de lo contrario serán buenos aprendizajes a futuro:

Movilidad. Un punto obvio para los modelos digitales, no lo es siempre en modelos offline. Es clave para dar continuidad al trabajo y poder brindar servicios, o para coordinar respuestas.

Caja. Es muy importante tener buen control de los recursos, es decir, no gastarse todo y apartar un fondo de reservas para movimientos rápidos en casos de emergencias. “Muchas veces los emprendedores gastamos hasta el último céntimo porque pensamos más en levantar la próxima ronda de inversión que en generar flujos de caja”, advierte Fernández Incera.

Contratos. Sean con el equipo, clientes o proveedores, deben incluir cláusulas que contemplen excepcionalidades, incluso extremas como la presente.

“Si te paras el mercado te lleva”, dice Fernández Incera, también cofundador de Ezenit, que brinda servicios de digitalización a empresas.

Estar presente ahora es vital para cualquier negocio B2C o B2B, dice. En el primer caso, tratando de llegar a los clientes con nuevas propuestas que funcionen hacia los dos lados, ya que muchas grandes marcas con locales offline podrían sucumbir solo con el precio de los alquileres. Y en el segundo, probando una garantía de servicio, con nuevas soluciones que puedan ayudar a tus clientes.

Eso también será una señal para los aportantes de capital, dice el empresario y capacitador. “El inversor no quiere simplemente entenderte, sino que le des una solución para reflotar la compañía. Por eso no solo es importante estar cubierto legalmente, sino que es clave la actitud y demostrar que ante un caso así sales como nadie a solucionar el problema”.

 

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Malas decisiones y el “buen” estrés

 

Evitar las acciones reactivas que atienden al corto plazo de manera distorsionada implica tomar decisiones con una mente calmada, aun bajo presión, dice Fernández Macho.

Si no has probado el mindfulness (atención consciente o plena), puedes comenzar aquí.

“Nuestro modelo de cerebro tiene una máxima: primero minimizar la amenaza y luego maximizar la recompensa, porque la amenaza implica riesgo de muerte y el objetivo prioritario es la supervivencia”, explica.

La percepción de amenaza activa la respuesta de estrés, con la segregación de adrenalina y cortisol, que preparan el cuerpo para luchar contra la amenaza, huir o quedar paralizados para pasar desapercibidos, continúa.

Así, “una mayor percepción de esa amenaza resta recursos a la zona del cerebro donde se encuentran las capacidades cognitivo ejecutivas superiores, que permiten visualizar el futuro, trazar estrategias o planificar acciones”.

Entonces, para que el estrés que nos genera la situación actual no barra con la capacidad para tomar decisiones estratégicas, dice Fernández Macho, hay que propiciar una respuesta de estrés diferente, denominada “de desafío”. Esta convierte la energía en potencia para los recursos, en lugar de reducirlos: aumenta la capacidad de automotivación, foco, persistencia, creatividad o resiliencia.

Hay que propiciar una respuesta de estrés diferente, denominada «de desafío». Esta convierte la energía en potencia para los recursos, en lugar de reducirlos.

FARO, la herramienta para redirigir el estrés

 

¿Cómo hacer para el estrés dispare en la dirección conveniente? Fernández Macho propone el uso de la herramienta FARO, que consiste en plantearse cuatro aspectos:

Fortalezas. Reconocer con qué atributos se cuenta para enfrentar el desafío ayuda a empoderarse con lo disponible, en lugar de hacer foco en lo que falta.

Apoyos. En quién o en qué es posible apoyarse para superar el desafío.

Retos. Revisar lo que se ha superado en la vida para plantarse ante el nuevo reto.

Oportunidades. Cuáles podrían derivar de este momento.

La adversidad puede, en definitiva, resultar una aliada, como desarrolla el coach en esta charla Ted:

Un plan con comandante y sin huecos

 

En condiciones de adversidad, y con una distancia física forzada, el liderazgo de la empresa toma especial relevancia. Lo hecho hasta el momento entra en juego para alinear al equipo y moverse rápidamente.

En tiempos como éste, en que la velocidad de ejecución marca la diferencia, dice Fernández Macho, es necesario “un líder fuerte y suficientemente seguro como para escuchar, preguntar, recoger y decidir”.

Pero no se trata de un líder omnipotente con todas las certezas sino de un guía capaz de “aumentar la sensación de control de las personas” para evitar el miedo, haciendo uso estratégico de los canales de comunicación disponibles, apunta Fernández Macho.

Ni Zoom ni FaceTime podrán evitar el contagio de temores. “Lo que el líder se calla y las inseguridades que eso le genera se transmiten a las personas” por medio de funciones cerebrales que priorizan lo percibido de manera no verbal sobre lo que se dice en palabras, dice el especialista.

La recomendación es ser transparentes. Puede que eso implique reconocer la incertidumbre, pero no impide marchar con un plan que se trace al ritmo de los acontecimientos.

Un artículo de Harvard Business Review que aborda la conducción de negocios en medio del coronavirus alerta sobre el peligro de hacer un diagnóstico y un plan que se traduzca en una inercia. El texto cita un proverbio chino que afirma que los grandes generales deberían dar órdenes por la mañana y cambiarlas por la tarde.

Estrujarse el cerebro

 

En los últimos días se ha repetido hasta el cansancio: cuando la pandemia haya pasado, el mundo no será igual.

“Creo que va a haber más trabajo remoto en las empresas y se va a evolucionar mucho en formación, pero también muchas compañías se darán cuenta de que hay empleados que no son necesarios y muchos van a tener que volver a prepararse para tener un lugar en el mercado”, predice Fernández Incera.

El emprendedor, que fundó Acuérdalo.com en 2013, en años posteriores a la gran crisis económica en España, vislumbra oportunidades hacia delante aunque con mayores esfuerzos para conseguir financiación.

“Con dinero en casita y calentitos se está muy bien, pero cuando está frío y hay que hacer cosas afuera es cuando los emprendedores tienen muy buenas ideas. Cuando menos tienes es cuando más te estrujas el cerebro para buscar soluciones”, dice esperanzado.

 

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