A la hora de buscar un modelo de financiación para nuestra startup, pueden surgirnos muchas dudas. Son muchos los tipos de financiación que pueden ayudar a despegar a tu startup y diversos factores que debemos tener en cuenta para elegir a la que más nos convenga.

Antes de entrar en materia, hagamos un repaso a la situación del mercado en España.

Pinceladas sobre la inversión en Startups en España

En el ranking Doing Business que realiza el Banco Mundial,  España alcanzaba el puesto 28 como país con más facilidades para hacer negocios frente a otras 189 economías, subiendo unos cuantos puestos con respecto a los años anteriores.

Lo primero que vemos con estos datos es que el panorama ha mejorado mucho en los últimos años. Según el informe Visión del ecosistema inversor de España 2017 que realiza cada año Startupxplore, la inversión en startups creció un 40% en nuestro país en 2017 alcanzando un nuevo récord histórico y por primera vez desde 2011 las empresas españolas han captado más inversión dentro que fuera de nuestras fronteras.

¿Qué es lo que mi empresa necesita? ¿Me conviene entrar en un proceso de aceleración? ¿Es preferible la financiación propia? Este primer paso puede marcar el futuro de tu carrera como emprendedor.

Las noticias son buenas en cuanto a financiación se refiere, pero no siempre es oro todo lo que reluce. Como apunta el informe, es la primera vez en años que decrece el número de aceleradoras situándose en 140 (-4%), ya que las más consolidadas deciden dejar de apostar por sus programas de aceleración horizontales y aparecen cada vez más incubadoras y aceleradoras corporativas y verticalizadas.

También ha crecido de forma significativa el número de Business Angels, un 97% a lo largo de todo el territorio. Según el informe de la AEBAN 2017, sobre la situación de los Business Angels en España más del 8% de los inversores declaran disponer de más de 500.000 euros frente al 3,2% del año 2015. Además, es significativo que el porcentaje de inversores con menos de 100.000 euros anuales aparece ligeramente inferior a 2015, lo que señala la necesidad de coinversión como vía de diversificación.

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¿Por dónde empiezo?

Una vez analizadas las cifras más significativas en el terreno de la inversión, y quedándonos con las buenas vibraciones, entramos en materia.

¿Qué es lo que mi empresa necesita? ¿Me conviene entrar en un proceso de aceleración? ¿Es preferible la financiación propia? Son muchas las preguntas que debemos hacernos antes de tomar una decisión, ya que este primer paso puede marcar el futuro de tu carrera como emprendedor.

Lo primero de todo, como destaca el Founder Intitute, es crear un plan de negocio. Tú Business Plan no es sólo tu carta de presentación, es la demostración de la viabilidad de tu empresa ¿Quién va a invertir en una empresa que no demuestre ser solvente? Está claro que nadie puede predecir el futuro, pero tu Plan de Negocio es la pieza clave para que confíen en ti y en tu proyecto.

Ya tengo mi plan de negocio, y ahora ¿qué?

Una vez tengas claro el plan de negocio, debes pasar a la siguiente fase, el modelo de financiación que más se adapte a tus necesidades. Hay muchos modelos diferentes, y dependiendo de la naturaleza de tu producto o servicio, así como de la  escalabilidad de tu empresa, te convendrá más uno u otro.

Inversión propia

Muchos emprendedores eligen la inversión propia para empezar a dar forma a su empresa. Se necesitan unos 5.000 euros para llevar a cabo los trámites iniciales: constituir la sociedad, hacerse con la marca o el servicio de notaría. En este primer paso muchos acuden a los FFF´s, los “Friends, Family and Fools” o lo que es lo mismo: amigos, familia y a los ‘locos’ que embauques por el camino y hagas partícipes de tu proyecto.

Al principio es muy importante que el emprendedor entienda que el primero que tiene que poner el dinero es él. Antes de salir a buscar cualquier tipo de financiación externa, es fundamental que el propio fundador de la startup apueste por su iniciativa y demuestre que cree ciegamente en que tendrá éxito. No hay mejor prueba para los futuros inversores que ver que el emprendedor ha destinado sus propios recursos en el nuevo proyecto.

Entidades públicas

Tanto dentro de las propias comunidades autónomas como a nivel nacional, hay diversos organismos públicos que ofrecen financiación a proyectos emprendedores. Enisa, por ejemplo, es una de las más conocidas. Depende del Ministerio de Industria, Energía y Turismo y da préstamos participativos que van desde los 25.000 a los 1.500.000 euros. El CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial que depende del Ministerio de Economía y Competitividad, proporciona financiación a proyectos de I+D+i y empresas de base tecnológica.

Incubadoras y aceleradoras

Una vez se consigue poner en marcha el proyecto, se puede buscar el siguiente paso: las aceleradoras o incubadoras que se encargan de hacer crecer a la startup de forma rápida y organizada. Además, suelen poner en contacto a las empresas con los inversores, facilitando así la financiación. Iniciativas como la de Explorer, la evolución de Santander Yuzz, brindan gratuitamente formación, apoyo y mentoring a jóvenes de 18 a 31 años que quieran desarrollar sus ideas de negocio. El programa premia a los mejores proyectos de cada Space con viajes a Silicon Valley y con 83.000 euros en metalico para financiar los más innovadores y disruptivos.

Crowdfunding

Ya se ha convertido en una opción de financiación real para las empresas. Se trata de conseguir dinero a través de varios mecenas aportando microinversiones al proyecto a cambio de productos o servicios. Como explican en Universo Crowdfunding, de esta forma, además, “se realiza un pequeño estudio de mercado sobre si existe interés en el producto o servicio ofrecido tanto por parte de posibles clientes como de socios”.

Inversores

Como comentábamos al principio del post, el número de inversores sigue creciendo en nuestro país, y cada vez más personas se apuntan a esta vía. Es el método tradicional y uno de los que más se utilizan. Plataformas como Startupxplore, facilitan el proceso de búsqueda de inversores privados.

¿Qué tipos de inversores podemos encontrar? Según su relación con el riesgo podemos clasificarlos en inversores conservadores, moderados o agresivos. Si tenemos en cuenta cómo operan encontramos a los Business Angels, Family office o los ya mencionados FFF´s.

Venture Capital

El capital riesgo propiamente dicho. Son aportaciones de capital para startups que se encuentran en las primeras fases de su actividad. Los fondos de venture capital pueden ser muy diversos y estar especializados en diferentes sectores.

Entre los más comunes se encuentran los inversores institucionales, las corporaciones y los  particulares con un gran capital. Todos ellos invertirán en tu startup a pesar de los peligros que supone en una fase temprana pensando mas en los potenciales beneficios que en los propios riesgos.

 

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