Como al abrir la ventana el día después del temporal, la imagen del afuera es ruinosa y repleta de contrastes. El alivio de poder salir choca para algunos con el lamento de lo perdido, mientras que unos pocos recogen las ganancias de un tiempo excepcional.

Aún con incertidumbres, la pandemia ya revela cambios que algunos gurúes anticipan como un quiebre en sitios emblemáticos de innovación, como Silicon Valley.   

¿Qué son las startups camello?

 

Allí, donde unicornios antes codiciados han perdido brillo (y millones), otros exponentes comienzan a asomar en la fauna emprendedora en momentos en que la abundancia llega a su fin: las empresas “camello”, con jorobas cargadas de reservas, aparecen como una opción a los ojos de inversores que prefieren atravesar la crisis con mayor seguridad y sin tanto vértigo. En paralelo, crecen los sectores fortalecidos por necesidades ahora exacerbadas, como las tecnologías de salud y educación remota, mientras el índice de mayor componente tecnológico toca récords en Wall Street.

Las empresas “camello”, con jorobas cargadas de reservas, aparecen como una opción a los ojos de inversores que prefieren atravesar la crisis con mayor seguridad y sin tanto vértigo.

¿Será, como dicen, una nueva normalidad para la comunidad emprendedora? Aunque es claro que el futuro inmediato está lejos de lo conocido, las preguntas aún son demasiadas como para tener respuestas concluyentes. 

Si habrá un antes y un después para las startups; o si un nuevo paradigma cambiará el apetito de los inversores de riesgo, son posibilidades inciertas. Pero, como desde la ventana después del temporal, podemos dar vistazo para ver cuál es el panorama.

 

Modelo desdibujado

 

Cuando la pandemia de coronavirus alcanzó a Silicon Valley, ya pesaban desde hacía tiempo cuestionamientos sobre ese ecosistema modelo. Con el encanto roto y una situación excepcional, algunos se cuestionan si seguirá siendo el semillero de gigantes o si incluso conservará su atracción de talento como centro geográfico de las disrupciones, luego de la prueba de teletrabajo a gran escala que representó la pandemia.

Antes del confinamiento por la expansión del virus en el país más afectado del mundo, hubo desilusión en esperados estrenos de compañías tecnológicas en Wall Street, como Uber y Lyft. Y se registró un colapso resonante como pocos en la promisoria WeWork, cuya valuación pasó de 47.000 millones de dólares a inicios de 2019, a 2.900 poco más de un año después. 

Eso puso tal vez “un límite para el optimismo vertiginoso que durante mucho tiempo infló las valuaciones y los egos de las startups”, describió el Wall Street Journal. Algunas de estas compañías, sin ganancias o modelos sustentables, y vulnerables ante eventuales regulaciones.  

A eso se suman crecientes escándalos sobre la privacidad, los discursos de odio y la interferencia política, sobre todo en redes sociales. 

Rosa Jiménez Cano, jefa de relaciones en el ecosistema de la aceleradora e incubadora TheVentureCity, con oficinas en Miami, Madrid, San Francisco y Sao Paulo, vislumbra una evolución: “Silicon Valley ha sido ejemplo de muchos aspectos, no todos buenos”, pero “está en cambio constante; no es algo que está labrado en piedra, sino que su magia es su capacidad de repensar todo y volver a inventarlo de nuevo”, describe quien fuera corresponsal en español en el área, para el diario El País.

 

Camellos vs unicornios

Los unicornios volverán a convertirse en mitos para dar paso a los camellos.

Después de los últimos meses, al parecer, los unicornios tendrán cada vez más compañía de otras especies. “En el ecosistema conviven diferentes criaturas. Se trata de encontrar equilibrio y fórmulas para trabajar juntos”, dice Jiménez Cano.

Ante la recesión y la sequía resultante, varias voces en el ecosistema afirman que las startups tecnológicas tienen que aspirar ahora a ser camellos, en lugar de unicornios. El concepto fue impulsado por el académico e inversor Alex Lazarow, quien describió la caída de Silicon Valley, especialmente desde 2017, y profesa que la startups deben ser capaces de atravesar exitosamente el desierto.

Según escribió Matthew Cowan, socio de Next47 -una firma de venture capital de Siemens instalada en Pekín, Múnich, Palo Alto, París, Estocolmo y Tel Aviv-, “una serie de IPOs recientemente fallidas levantó una bandera roja sobre los míticos unicornios. Luego comenzaron las preocupaciones sobre el impacto de la covid-19 y esas banderas rojas se convirtieron en alarmas para muchas nuevas empresas, al darse cuenta de que el enfoque modelado por muchos unicornios sería insostenible en este entorno”.

Los unicornios, pronostica, volverán a convertirse en mitos para dar paso a los camellos. Con el golpe de la pandemia, “los VCs continuarán buscando la próxima gran startup, pero va a ser más difícil asegurar fondos”, añade. Por eso, recomienda adoptar una mentalidad de camello, y define sus características:

  • Resiliencia: con una preparación para el futuro basada en un crecimiento reflexivo y estratégico;
  • Cautela: con reservas para los tiempos difíciles y que se repongan durante la bonanza. Son financieramente conservadores, cuentan con un equipo adecuado y se centran en desarrollar la tecnología que revolucionará sus industrias;
  • Compromiso: dedicados a solidificar los fundamentos del negocio y garantizar un éxito a largo plazo;
  • Atención al consumidor: productos adecuados con modelos de negocio en base a necesidades de los clientes.

 

¿Cambio de paradigma?

 

Aunque reconoce que “tiene sentido” este enunciado en el presente, Jiménez Cano advierte que las startups no son pymes. La diferencia más notable es que en el mundo de las segundas, afirma, “growth siempre gana a revenue” (crecimiento le gana a ingresos). 

“El revenue se toma como un sensor de un producto que crea interés en el mercado, capaz de generar clientes. En las startups, es clave el MVP (Producto Mínimo Viable), cuya verificación se alcanza por la consecución de usuarios, que no siempre son clientes”, contrasta, poniendo a Facebook como ejemplo.

Por eso, prefiere otro tipo de especie: los “iguanacornios”, que define como “criaturas míticas, con una alta valoración, crecimiento desmedido y capacidad para adaptarse a diferentes situaciones y gran resiliencia”.

Amparo de San José, directora de la red de inversores privados y family offices del IESE, no se atreve a hablar un cambio de paradigma entre los inversores de riesgo. Más bien, distingue entre distintas actitudes en dos escenarios: el de corto plazo y el de largo.  

“Lo que podemos intuir en el corto plazo es que inversores como los business angels han estado más parados, ante una situación patrimonial personal que se puede haber visto afectada. Y family offices cuyos rendimientos del sector inmobiliario, o de inversiones en bolsa, también se pueden haber resentido”, explica sobre dos típicos soportes de compañías en estadios tempranos. 

Cuando termine esta etapa de “esperar y ver”, analiza de San José, se verá más claro el ajuste en relación a sus reinversiones o estrategias. Pero por estos días, alerta, el corto plazo es aún más corto que antes.

En el largo, continúa, podrían verse apuesta más conservadoras por parte de inversores ángeles, pero no ve claro un giro radical en relación al pasado, tampoco por parte de los fondos de inversión de riesgo. Eso implicaría que desaparezcan los incentivos de un modelo de riesgos con rendimientos que a muchos les han resultado inversiones muy lucrativas. 

“Ya ha habido varias crisis y se ve que luego de un tiempo vuelve todo un poco adonde estaba, porque en esos modelos es donde están esos rendimientos”, agrega la especialista de IESE.

 

Sequía, con desventajas

 

Según datos de Dealroom, que registra las operaciones, las inversiones han caído 21% en Europa en la primera mitad del año contra el mismo periodo de 2019. El análisis indica que hubo menos rondas de las más jugosas, pero que los VCs están bien nutridos, ya que, pese a la situación adversa, levantaron más capitales que nunca.

Mientras que Francia, Reino Unido y Alemania resultaron menos impactados que el resto del bloque en cuanto al flujo de capitales de riesgo, hubo una tibia reactivación en el segundo trimestre en hubs de España, Holanda y Suiza.

En España, de acuerdo con este registro, los VCs invirtieron en lo que va del año 533 millones de euros, contra un total de 2.100 millones en todo 2019. Y aunque 2020 no ha terminado, recuperar el terreno perdido parece difícil. En cantidad de rondas de inversión, fueron apenas 174 hasta julio, cifra que muestra el rezago contra las 571 en todo 2019.

Dealroom - Inversiones VCs España 2020

 

“Las primeras rondas, con promesas de rentabilidad a muy largo plazo van a ser mucho más difíciles porque los inversores van a buscar llegar a un modelo con beneficios mucho antes”, dice la especialista de IESE. 

¿Camellos?, tal vez.

También como resultado directo de la pandemia, los emprendedores perderán fuerza en la puja. “Los inversores podrán negociar valoraciones más bajas y cláusulas más ventajosas”, pronostica de San José, dando por acabada la competición de los aportantes que daba poder de negociación a algunas startups

Otra es la historia para las compañías en los sectores ganadores de la crisis actual, donde se ve “prisa o sobrecalentamiento” para no quedarse afuera de firmas promisorias, por ejemplo, en telemedicina, teleeducación, productividad empresarial o e-commerce.

 

Como en toda crisis, habrá oportunidad 

 

Jiménez Cano cree que los buscadores de ideas las perseguirán ahora con más ímpetu fuera de los ecosistemas habituales, sea en América Latina, Asia y África, e incluso en ciudades secundarias, como pueden ser Málaga y Valencia en España, o Atlanta en Estados Unidos. 

Esa tendencia que ya estaba en marcha, según la especialista de IESE, se acelerará en este contexto. 

“Cuando hay cambios sociales, cambios económicos, cambios en hábitos y en maneras de hacer, aparecen oportunidades que están sin atender, y estarán ahí para los emprendedores que las sepan ver”, concluye de San José. Echarse a andar por el camino de los unicornios o por el de los camellos será la cuestión. 

 

 

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