Walt, before Mickey es el nombre de la película (que puedes encontrar en Netflix) sobre los primeros años en los negocios de Walt Disney y sobre los retos que tuvo que superar como empresario para que Walt Disney Company llegara a ser, hoy en día, una de las compañías más importantes del mundo. Este domingo su personaje estrella, Mickey Mouse, cumplía nada menos que 90 años, parece imposible hoy en día, ¿verdad?

Walt Disney se ha convertido en una figura muy inspiradora tanto por su trayectoria vital, llena de baches y contratiempos, como por lo que se ha forjado en torno a su idea inicial, que como él mismo decía: “Empezó con un ratón”. De esta película, que narra su vida, se pueden sacar lecciones e inspiración para potenciar la trayectoria empresarial.

La decepción puede ahogarte o formarte. Y a veces puede ser un nuevo comienzo

Perseguir una pasión a pesar de las dificultades

Desde bien pequeño Walt sabía que su pasión era dibujar. A los 7 años ya vendía los bocetos que dibujaba a todo el vecindario y siempre supo que su futuro debía estar relacionado con el arte. Pero no fue fácil. Su padre no creía en él, pensaba que tenía que dedicarse a algo “con más futuro” y le ponía trabas para que no continuara en el camino de la animación. En el colegio también tuvo problemas porque no prestaba la suficiente atención. Pero desde que a los 13 años descubrió unos cuantos fotogramas animados, decidió que esa sería su vida.

 

Como todos sabemos, los sueños no se hacen realidad sin fracasos… ni esperanzas

 

No tirar la toalla, ni en los peores momentos

A lo largo de su trayectoria, Walt vivió situaciones extremas ante las cuales se reconstruyó y siguió hacia delante. En los inicios de su carrera vivía en Kansas City, donde consiguió un trabajo de dibujante del que fue despedido a las 6 semanas. Pero conoció al que sería una de las personas más importantes de su vida, Ub Iwerks.

Una vez despedido, Walt decidió que Ub y él tenían el suficiente talento para crear algo juntos y planteó la posibilidad de montar una empresa en común: IwerksDisney Commercial Artists. Su primera oficina fue el granero de la casa en la que vivía. Empezaron solos, pero pronto contaron con cuatro nuevas manos, las de los hermanos Fred y Hugh Harman, junto a los que formaron Laugh-O-Gram Studio.

A pesar de conseguir una colaboración con la distribuidora Margaret Winkler, con la que comercializarían la serie “Alice Comedies”, los problemas financieros no tardaron en llegar. Walt se dedicaba más a la creatividad y olvidaba gestionar las finanzas de la empresa, vendiendo productos a precio de coste, por lo que pronto tuvieron que cerrar.

Perdió todo, incluso su casa. Pero no desfalleció. Cambió el rumbo y decidió poner rumbo a Los Ángeles, donde más tarde fundaría junto a su hermano Disney Brother Studios, empresa en la que, una vez más estuvieron al borde de la quiebra por los problemas de Walt con las finanzas.

 

Toda la adversidad que pasé en mi vida, todos mis problemas y obstáculos me han fortalecido. Tal vez no te des cuenta cuando pasa, pero una patada en los dientes puede ser lo mejor del mundo

 

Estrategia

Aún en sus peores épocas Walt mantenía la fe. Hubo momentos en los que se quedó solo, sin casa y sin dinero, pero no perdía la esperanza. En su primer fracaso como empresario, cuando quebró su compañía Laugh-O-Gram Studio, tenía un proyecto en mente que había quedado a medias y sabía que podía triunfar, la serie “Alice Comedies”.

Para ello escribió varias cartas para comercializar la serie, que en un principio no surtían efecto. Una vez en Los Ángeles, decidió finalizar el proyecto y probar suerte de nuevo con la gran distribuidora Winkler hasta que consiguió que aceptaran el proyecto.

 

Una persona debe fijar sus objetivos cuanto antes y dedicar toda su energía y talento a ellos

Protege el talento

No es fácil encontrar a las personas adecuadas para formar parte de una empresa y eso Walt lo sabía bien. Contó desde el primer momento con los mejores y nunca se separó del que creía que era el animador más talentoso del mundo, su mejor amigo y compañero Ub Iwerks. Años más tarde se demostraría que Walt no se equivocaba, ya que Ub ganó un premio de la Academia en 1960, y es considerado el mejor animador de la historia.

Su hermano Roy, al que Walt siempre quiso tener al lado, fue presidente de la compañía hasta 1971, y es considerado uno de los grandes líderes corporativos en la historia del entretenimiento.

Walt creía en sus trabajadores y en el trabajo que hacían. A pesar de abandonarle en sus peores momentos, él volvía a contar con ellos en cuanto tenía una nueva idea o un nuevo proyecto en mente. Hacía lo posible por mantener el talento a su lado, y los que se quedaron con él a pesar de las dificultades, terminaron triunfando.

Puedes diseñar, crear y construir el lugar más maravilloso del mundo. Pero son las personas las que logran que ese sueño se haga realidad

 

Luchar por los sueños, aunque parezcan imposibles

Si tú no crees en ti mismo, nadie lo hará. Esa era la filosofía de Walt. Siempre creyó en sus sueños, incluso estando desahuciado y sin una casa en la que pasar la noche. “Tenía un sueño y estaba decidido a hacer ese sueño realidad”, cuenta el personaje de Walt en la película.

Siempre creyó que el trabajo duro tendría, tarde o temprano,  su recompensa. Por eso repite constantemente una frase que escuchó a su mujer, Lilian, “no hay sustituto para el trabajo duro”. Y así lo hizo. Trabajó sin descanso hasta convertir su empresa en una compañía solvente. Decidió trabajar por cuenta propia, pasar de las sangrantes condiciones de las distribuidoras y crear un nuevo personaje: “Mortimer Mouse”, que terminó convirtiéndose en Mickey Mouse, el buque insignia de la compañía. Un ratón animado que compartía principios con Walt Disney: era aventurero, inocente y digno de confianza, pero sobre todo, que confiaba en que el mundo podía ser un lugar mejor lleno de alegría y felicidad.

Tras el éxito de Mickey Mouse, Walt llegó a ganar 26 premios de la Academia incluyendo uno por la creación del primer largometraje animado con Blancanieves y los Siete Enanitos. Como el mismo decía:

 

Si puedes soñarlo, puedes hacerlo

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