La que fuera una de las startups españolas más conocidas de los últimos años ha echado el cierre el pasado noviembre. Se despedía de sus usuarias con su habitual estilo desenfadado, naif y su ya icónico ¡Claro que sí, guapi!

«Después de 6 años de rebajitas y compras, Chicfy ha decidido cerrar la plataforma. ¡Gracias por acompañarnos durante este tiempo!»

Chicfy era un mercado digital de ropa femenina de segunda mano. Servía de intermediario entre aquellas usuarias que necesitaban “vaciar sus armarios” y quienes querían llenarlo de prendas nuevas: desde marcas de lujo a fast fashion. Cuando lanzaron la plataforma, en lo que parece un lejano 2013, consiguieron en un solo día 16.000 visitas y más de 60 pedidos.

Y es que, quizás, su primer acierto fue el timing. El momento en el que nació Chicfy la crisis azotaba fuerte y los españoles cambiaban sus hábitos de consumo. La economía colaborativa llegaba de manera tímida a España en el momento justo para aprovechar una desventaja y convertir una buena idea en una startup llena de posibilidades.

 

Atrapa un millón: financiación de la mano de Carlos Sobera

Es lección vox populi para los emprendedores: equivócate rápido y barato. Si algo no funciona, pivota. Pero no te endeudes. Y Nono Ruiz y Laura Muñoz, los fundadores de Chicfy, hicieron todo lo contrario. Para montar su primer negocio – un bar-  se endeudaron y arrastraron esa deuda mucho tiempo, aún habiendo cerrado.

¿Su solución? Thinks Outside the Box, pensaron diferente y se apuntaron a los castings del concurso de televisión Atrapa un millón. Sabían que no solo tenían que ganar el concurso. Su primera misión pasaba por contar una historia que enganchase y les hiciese ser los seleccionados.

Su primera empresa, y sobre todo su deuda, fueron esa historia que les hizo triunfar. Empleando el storytelling, se convirtieron en protagonistas y ganaron 175.000€.

Ya sin problemas económicos, empezaron a plantearse otro tipo de negocios. De su propia experiencia y necesidades nació la idea de Chicfy. Empezaron con una landing page sencilla y con la lección bien aprendida: sin prestamos en el banco.

 

Una comunicación viral

Pero si algo hizo que Chicfy saltase a la palestra fue una estrategia de comunicación única y sin complejos.

Su primer acierto: conseguir que las influencers vaciaran sus armarios en Chicfy. Vale, ahora no suena precisamente innovador, pero en 2013, fue un empujón importante.

Sin embargo, el éxito absoluto llego en 2015. Con su primera campaña para televisión, creada por la agencia publicitaria dommo.x  – ahora integrada en la agencia PS21, responsable de algunas de las  campañas más llamativas del ultimo año, como #PolloPollo de KFC y “Tu propósito” de Addeco-  consiguieron ser el tema de conversación y el chascarrillo continuo del verano.

 

 

Pero no solo se convirtieron en virales. Al mes de lanzar la campaña sus cifras se dispararon: un 120% más de descargas, un aumento de las vendedoras en 150% y un 100% en las prendas subidas. Su #Claroquesíguapi se convirtió, varias veces, en Trending Topic y su web consiguió sus máximos en búsquedas de Google.

Un anuncio y grandes cifras: 120% más de descargas, un aumento de las vendedoras en 150% y un 100% en las prendas subidas

Las clave de su éxito: conectar con su público. Tanto el lenguaje, la música y el baile o el mensaje eran elementos de sobra conocidos por los millenials. Una acción transgresora que consiguió diferenciarles y destacar.

 

Dura competencia y rondas de financiación

En el verano de 2017 se empezaban a notar turbulencias en Chicfy. La plataforma intentaba cerrar una ronda de financiación de 4 millones de euros que no terminaba de llegar. Se frenaron los gastos de marketing y comunicación. Los socios actuales acudieron a una ampliación de capital interna que destinaron a pagar deudas con acreedores y a recomprar parte de las acciones de los socios fundadores, Nono Ruiz y Laura Muñoz, que fueron relegados de la gestión.  Seis meses más tarde, Chicfy se fusiona con su competencia mexicana Trendy, una plataforma muy similar a la española, y con la que compartían inversores como Cabiedes& Partners.

Juntas, Chicfy y Trendy, se enfrentaron a una dura competencia: la lituana Vinted.

 

Chicfy se despide

Vinted, fundada en 2008 por Milda Mitkute y Justas Janauskas, es a día de hoy el mercado de moda de segunda mano más grande del mundo con más de 18 millones de usuarios. Respaldada por fondos de capital riesgo como Accel, permite a sus usuarios comprar y vender ropa entre Francia, Belgica, Países Bajos, Luxemburgo y España

La startup malagueña era vendida a Vinted por unos 10 millones de euros, tras un año de dura competencia. A pesar de tener un modelo de negocio muy similar, ambas plataformas se financiaban mediante porcentajes entre las compraventas, las comisiones de la lituana eran mucho más ajustadas: un 7% frente al 20% que llegó a cobrar Chicfy.

Los pequeños detalles marcaron la diferencia entre una y otra plataforma: más usuarios, pagos más rápidos, comisiones ajustadas, entregar la ropa en mano o poder elegir con mayor libertad la empresa de transporte, pueden ser las razones por la que Vinted ha ganado la partida. Sumado, a los problemas de financiación que arrastraba la española. Pero, sin duda,  a ellos no podremos pedirles que nos hagan una rebajita.

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